Lectura crítica del Informe del Centro de Pensamiento Vida sobre el cambio en el modelo económico durante el gobierno del Pacto Histórico
Tabla de contenidos
Introducción
“Todo estudiante de economía debería echarle una ojeada y todo profesor, criticarlo porque de eso se trata la ciencia, siempre es una crítica.” Gustavo Petro, https://www.youtube.com/watch?v=WZAxyVbTDzI&t=168s, minuto 0:50.
Es valioso que el Pacto Histórico promueva el estudio teórico y empírico de la sociedad colombiana. Sin teoría reformista o progresista no puede haber movimiento progresista o reformista. Por tanto, considero meritorio el informe que elaboró el Centro de Pensamiento Vida, titulado: “El modelo económico está cambiando. Avances y resistencias bajo el gobierno de Petro”, 2026.
El presidente Petro estuvo en la presentación oficial del Informe en la cual invitó a que se estudiara el documento y se le criticara[1]. Atendiendo la invitación del presidente he escrito cinco artículos[2] comentando el Informe por partes, con la excepción del capítulo sobre bloqueo institucional.
Desde la perspectiva empírica el informe: a) muestra que no hay cambios de fondo hacia un nuevo modelo económico, sino simplemente algunas ligeras tendencias; b) señala que no es posible encontrar una relación directa y fuerte entre las políticas públicas y la mayoría de los cambios observados; c) no sustenta adecuadamente ni explica la desindustrialización del país; d) desconoce que a pesar de la baja participación y de la tendencia a su reducción, la industria colombiana es una fuente de enormes excedentes y ganancias para los capitalistas; y e) no evidencia suficientemente la tesis de que la economía colombiana es principalmente extractiva.
Desde la perspectiva teórica el informe: a) se enmarca dentro de la economía capitalista; b) no hace una crítica de las estructuras y relaciones sociales básicas del capitalismo; c) comparte la ilusión de la teoría neoclásica y macroeconómica de que es posible que el Estado actúe para mejorar de fondo las condiciones de vida de los trabajadores; d) asume que es posible que el Estado logre dirigir la economía para conseguir cambios estructurales que la hagan más productiva; e) asume una noción de productividad en términos físicos sin considerar las limitaciones establecidas por las relaciones sociales; f) asume, implícitamente, que la economía capitalista tiene como finalidades industrializarse o desarrollar una agricultura tecnificada; y g) juzga la realidad desde una perspectiva de justicia social.
Desde una perspectiva histórica: a) el informe no hace un balance de las diferentes políticas de desarrollo productivo adelantadas durante las últimas décadas en el país (tanto en desarrollo rural como en desarrollo industrial y de la economía popular); b) por tanto no tiene en consideración adecuadamente las restricciones que han enfrentado dichas políticas; y c) comparte sin suficiente fundamentación la ilusión de los consultores en promoción del desarrollo que venden recetas a los gobiernos.
Desde la perspectiva política me parece que: a) desvía la atención de las clases trabajadoras sobre sus problemas fundamentales; b) no contribuye a explicarles claramente en qué consiste el modo de producción capitalista y cuáles son las consecuencias para sus condiciones vitales; y c) no le da suficiente peso a las políticas redistributivas: mientras se logra el “capitalismo productivo” (que se ofrece pero no se concreta desde hace décadas) el camino dentro del capitalismo es redistribuir para mejorar ingresos.
[1] “Todo estudiante de economía debería echarle una ojeada y todo profesor, criticarlo porque de eso se trata la ciencia, siempre es una crítica.” Gustavo Petro, https://www.youtube.com/watch?v=WZAxyVbTDzI&t=168s, minuto 0:50. [2] (1) https://www.sur.org.co/el-cambio-en-el-modelo-economico-segun-el-centro-de-pensamiento-vida-primer-comentario/; (2) https://www.sur.org.co/el-cambio-en-el-modelo-economico-segun-el-centro-de-pensamiento-vida-segundo-comentario/; (3) https://ceiscolombia.com/el-cambio-en-el-modelo-economico-segun-el-centro-de-pensamiento-vida-tercer-comentario/; (4) https://www.sur.org.co/el-cambio-en-el-modelo-economico-segun-el-centro-de-pensamiento-vida-tercer-y-cuarto-comentario/; (5) https://www.sur.org.co/el-cambio-en-el-modelo-economico-segun-el-centro-de-pensamiento-vida-quinto-comentario/.
1. Los propósitos del informe
El informe del Centro Vida tiene como propósito examinar cambios recientes en la economía colombiana para identificar señales de transición hacia un nuevo modelo económico del país como resultado de las políticas del gobierno del Pacto Histórico 2022-2026. La noción central es modelo económico, el cual puede referirse tanto a un esquema teórico sobre una realidad o la situación concreta en una economía determinada. El informe incluye planteamientos en los dos sentidos señalados.
El análisis consiste en una discusión sobre modelos económicos dentro del modo de producción capitalista. El Informe no utiliza la noción marxista de modo de producción. Los autores del informe no consideran que sea necesario suprimir el capitalismo, sino que es posible administrarlo mejor en favor de los trabajadores. En esta perspectiva se aproximan a posiciones cercanas al keynesianismo y a otras escuelas que buscan una alternativa o complemento a la interpretación neoclásica o marginalista de la economía y de la sociedad, sin proponer el socialismo. Su objetivo es el desarrollo capitalista.
Lo anterior establece unos límites al alcance del informe. Los cambios que quiere examinar empíricamente durante estos años y los que promueve políticamente son modificaciones que no afectan la estructura esencial del capitalismo: la producción privada atomística por parte de productores autónomos y formalmente independientes y la producción con base, predominantemente, en trabajo asalariado.
El modelo económico existente, que el gobierno del Pacto Histórico ha querido cambiar y el Centro de Pensamiento Vida examina en su informe se caracteriza por una dependencia crítica de rentas extractivas y volátiles, un proceso sostenido de desindustrialización y desagrarización, una vulnerabilidad externa recurrente y una distribución regresiva de los dividendos del crecimiento.
En forma más específica este modelo económico tiene los siguientes rasgos: a) un predominio de actividades extractivas y no productivas, dentro de las cuales se destacan la producción minera y el sistema bancario y financiero, en detrimento de actividades como la producción agrícola y la producción manufacturera; b) una economía capturada por la gran empresa rentista; c) un predominio de las actividades minero-energéticas y agrícolas de baja productividad o escaso valor agregado, tanto en la producción como en las exportaciones; d) una elevada concentración de la propiedad y del ingreso que restringe los ingresos salariales y no salariales populares, lo cual limita la demanda agregada y las posibilidades de crecimiento y desarrollo económico; y e) una política estatal neoliberal que deliberadamente rechaza un papel activo del Estado en la promoción del desarrollo productivo y promueve las actividades extractivas no productivas.
2. Los conceptos teóricos
Los autores del informe entienden por cambio de modelo “una reconfiguración de las coordenadas mismas del desarrollo capitalista”. Plantean que el crecimiento económico entendido como aumento del producto “no equivale necesariamente a desarrollo”. Se inscriben dentro de la economía del desarrollo, critican las corrientes neoclásicas sobre el crecimiento y se enfocan dentro de una corriente alternativa: “el estructuralismo latinoamericano”.
Una noción clave es la de heterogeneidad estructural como base para comprender los desafíos de la reestructuración productiva en economías periféricas. La heterogeneidad estructural es la coexistencia de sectores con diferentes niveles de productividad: algunos operan con estándares globales, mientras que la mayoría de la fuerza de trabajo permanece en actividades de subsistencia con baja productividad y precariedad laboral.
Para superar la heterogeneidad se requieren: a) políticas sectoriales articuladas que lleven los sectores de baja productividad a sectores con rendimientos crecientes y mayor complejidad tecnológica; y b) un pacto social por la industria que articule al Estado, empresas, trabajadores asalariados y a la economía popular en torno a objetivos de desarrollo productivo compartidos.
El informe se inscribe dentro de un enfoque de sustitución de importaciones y de protección para estimular el crecimiento económico y el desarrollo; consideran que las economías que lograron industrializarse exitosamente lo hicieron protegiendo activamente sus industrias nacientes mediante aranceles, subsidios y políticas de sustitución de importaciones. Plantean que la diversificación exportadora es producto de la intervención estatal.
Con respecto al crecimiento se inscriben en la “teoría postkeynesiana del crecimiento liderado por el salario”. Dado que los trabajadores tienen alta propensión marginal a consumir, los incrementos del ingreso laboral pueden expandir la demanda efectiva y generar círculos virtuosos de actividad económica. Esta perspectiva difiere del enfoque neoclásico y le da importancia al salario como elemento de la demanda agregada.
Critican la visión convencional de la economía que asume que la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario que debe controlarse mediante tasas de interés restrictivas. La escuela estructuralista latinoamericana “ha demostrado que en economías dependientes la inflación frecuentemente responde a cuellos de botella estructurales, dependencia de importaciones, indexación de precios y shocks externos de oferta”. Critican la aplicación de políticas monetarias restrictivas para combatir la inflación de costos porque: a) son ineficaces contra las causas estructurales; b) prolongan los costos sectoriales; y c) llevan al estancamiento de la construcción y la vivienda.
Cuando existe capacidad ociosa una expansión de demanda no genera presiones inflacionaria significativas; solo cuando la demanda excede la capacidad máxima de producción se activan dichas presiones.
El dinamismo económico depende estructuralmente de la magnitud y proporción de los salarios en el total del valor agregado en la economía: “cuando la participación salarial se comprime sistemáticamente se debilita la demanda interna, se frena la inversión productiva y se deteriora la capacidad de generación de empleo de calidad”. Consideran que el salario no es solamente un costo para las empresas “sino una variable macroeconómica con efectos sobre la demanda agregada, la inversión y el crecimiento” debido a que los salarios se gastan mientras que las ganancias tienden a ahorrarse. Por tanto, la “recomposición salarial puede actuar como motor del crecimiento antes que como obstáculo a la competitividad”.
El informe señala que una estrategia de cambio de modelo económico requiere además la identificación de instrumentos de desarrollo estructurantes, como la reforma agraria y la reindustrialización. Mencionan la teoría de los polos de desarrollo de Perroux y su adaptación latinoamericana por la CEPAL y autores como Celso Furtado. Se plantea la selección estratégica de sectores dinamizadores de desarrollo, como la agroindustria, la manufactura de complejidad media y las energías renovables. Teóricamente expresan también vínculos con los planteamientos de Mariana Mazzucato.
3. El modelo económico realmente existente
El informe no presenta una sección específica sobre el modelo económico existente pero en los diferentes capítulos hacen algunos planteamientos. Con relación al crecimiento del PIB se señala que creció 2,6% en 2025 impulsado por la demanda interna y el sector servicios; no hay ninguna mención a la magnitud y evolución del PIB por habitante. La economía opera por debajo de su potencial productivo lo que se evidencia en la persistencia de altas tasas de desempleo y un uso de la capacidad instalada inferior al 80% de acuerdo con las encuestas de la ANDI.
Colombia se convirtió en una economía de servicios y de exportación primaria debido a la apertura comercial. Se ha dado un proceso de desagrarización y desindustrialización. El Estado abandonó una visión estratégica del desarrollo y los instrumentos de fomento de la política productiva. La economía colombiana está capturada por la gran empresa rentista en detrimento del capital productivo. La distribución del ingreso nacional es desigual. Igualmente hay una elevada concentración de la propiedad, especialmente de la tierra rural. Una parte importante de la fuerza laboral pertenece a la economía popular que se caracteriza por formas de producción mercantil y no mercantil principalmente de subsistencia.
Me parece que el diagnóstico no es muy estructurado. Hay más descripción que explicación. No se presenta una exposición detallada de las causas de la concentración del ingreso y de la propiedad, se toma simplemente como un dato. Tampoco se profundiza en las causas de una producción tan extendida por parte de pequeñas unidades o trabajadores por cuenta propia.
Me parece además que hay imprecisiones en la interpretación de un fenómeno como la desindustrialización. Se aborda el asunto desde la perspectiva de la producción material, es decir, desde el deber ser de una economía con mayor capacidad de producción manufacturera y se mira el asunto desde la pérdida de participación del sector en el valor agregado. Pero resulta que según las cifras del DANE aunque el peso de la industria manufacturera no es muy grande y ha disminuido es una actividad que genera un enorme excedente bruto de explotación, muy superior a la participación en el valor agregado, una relación entre el excedente y la masa salarial bastante por encima del promedio nacional y es una fuente de ganancias constante para un puñado de grandes capitalistas. El informe lee el asunto, en mi opinión, desde una óptica distorsionada.
De otra parte no hay evidencia suficiente para plantear que el peso de actividades extractivas o rentistas (un concepto que no se explica en el informe) es enorme. De acuerdo con las cifras de cuentas nacionales el sector minero pesa alrededor del 7% y el financiero el 4% en el PIB. La mayoría del valor agregado no se genera en estos sectores. Desde la perspectiva de la producción de plusvalor, que es la finalidad esencial del sistema, todos los sectores que mide el DANE son productivos; desde la perspectiva de la producción de bienes y servicios que satisfacen necesidades la mayoría de la producción es realizada en sectores productivos en términos físicos (agricultura, minería, industria manufacturera, construcción, servicios públicos, servicios de comunicación, transporte, servicios de educación y de salud, etc.).
4. El modelo económico alternativo
Con base en el diagnóstico consideran que es necesario un proceso de transformación cualitativa que trascienda la acumulación de capital o el incremento del PIB (p. 14). La medición del PIB no es un indicador suficiente. Es necesaria una reconfiguración de las relaciones entre sectores económicos, territorios y agentes sociales.
Igualmente, una modificación de la composición sectorial de la producción, de la estructura de remuneración, de la dinámica de la absorción de fuerza laboral, y de la forma de inserción en la división internacional del trabajo.
Es necesaria una lógica de comercio exterior proteccionista y selectiva; un Estado que oriente la política productiva y gestione los instrumentos de la política económica con visión estratégica; una economía con menor peso de la gran empresa rentista y con mayor participación del capital productivo y de los sectores campesinos, populares y trabajadores, con un reparto menos desigual de las rentas del crecimiento, reflejado en mejoras salariales y mayor participación laboral en el ingreso nacional. El cambio de modelo económico requiere que la demanda interna -particularmente el consumo y la inversión en sectores diversificados- adquiera mayor peso relativo como motor del crecimiento.
Afirman que los actores de la economía popular “merecen reconocimiento institucional y protección efectiva de derechos” y que el gobierno de Petro ha propuesto trascender la lógica asistencialista y situar a la economía popular, los campesinos y los trabajadores, como sujetos activos de la creación de riqueza. Exponen los propósitos de la administración Petro: a) democratizar la creación de la riqueza, lo cual implica repensar el papel del Estado como articulador de un modelo productivo; b) la economía popular debe dejar de ser vista como un sector residual para convertirse en un eje estratégico de la política productiva, una estrategia de productividad vinculada a un proyecto de desarrollo; y c) reconocer a los millones de trabajadores de la economía popular como sujetos productivos capaces de generar valor agregado, innovación y tejido social.
Se propone un Estado interventor en favor de los trabajadores que desarrolle una política económica contraria al neoliberalismo y busque la justicia distributiva. Señalan que uno de los pilares centrales del gobierno actual ha sido la búsqueda de justicia distributiva, no solo a través de la política tributaria, sino, de manera fundamental, mediante la recomposición de los ingresos laborales en el ingreso nacional.
5. Los resultados alcanzados durante el gobierno del Pacto Histórico
En términos generales el Informe presenta algunos datos que muestran una cierta tendencia a cambios que apuntarían hacia el nuevo modelo económico, pero las evidencias son insuficientes y concluyen en la mayoría de los casos que hasta el momento no se ha producido un cambio significativo. No hay un cambio estructural de largo plazo y permanente, pero si “avances relevantes frente al manejo histórico de la política económica y a los patrones tradicionales de crecimiento, acercándose al propósito de transformar el modelo” (p. 10).
Sobre la estructura y la actividad productiva
Se observa en 2025 una recomposición sectorial: mayor dinamismo en actividades no extractivas y menor contribución de sectores tradicionales como minería y construcción; por tanto, reducción del peso relativo de las rentas extractivas. Sin embargo, no presentan datos sobre la estructura sino sobre las tasas de crecimiento; las cifras del DANE muestran que la participación de la industria manufacturera en el valor agregado total disminuyó entre 2022 y 2025[3]. Concluyen con base en las cifras disponibles que no puede hablarse de una transformación estructural (p. 18).
No hay información suficiente y no examinan: 1) datos del crecimiento anual del PIB para un período amplio; 2) la distribución sectorial del PIB en grandes ramas económicas; y 3) el PIB por habitante.
Sobre la formación bruta de capital fijo: no hay evidencia de que se haya iniciado un viraje estructural definitivo, no se aprecia inversión sostenida en innovación tecnológica ni fortalecimiento de encadenamientos productivos.
Sobre la composición de las exportaciones. Se observa una tendencia a la reducción de la participación del sector minero-energético, al tiempo que los sectores agropecuario e industrial ganan relevancia. Parece que se está transitando hacia una estructura exportadora menos dependiente de las materias primas fósiles.
Hay un incremento grande de las remesas del exterior que son superiores a las exportaciones de café, lo cual plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de un patrón de crecimiento apoyado en transferencias. El sector turismo ha crecido pero tiene vulnerabilidades externas y sus encadenamientos productivos con el resto de la economía son limitados.
No se puede concluir si el aumento absoluto y relativo de las exportaciones no minero-energéticas constituye un cambio estructural hacia un modelo exportador más diversificado y sofisticado. Tampoco hay información concluyente sobre si los indicios de cambio en la tendencia se deben a la operación de políticas activas.
Sobre el consumo: a) la participación del consumo de los hogares en el PIB alcanzó niveles históricos de 60% hasta 2019 a 77% en 2022-2025; este salto coincide con el aumento del salario mínimo real, la reducción de la informalidad laboral y la recuperación del empleo en sectores intensivos en trabajo; y b) el crecimiento depende de la demanda de los hogares y no de sectores extractivos cuyos dividendos se distribuyen asimétricamente.
Inflación. En 2023 fue 10,9% pero luego descendió a 5,1% en 2025. Consideran que las presiones inflacionarias respondieron a “factores de costos y cuellos de botella sectoriales, confirmando el diagnóstico de choques de oferta” (eventos climáticos en precios de alimentos, costos de producción y de comercialización, la guerra en Ucrania, alza de combustibles, indexación de arriendo y especulación en servicios). La inflación se redujo, aunque la demanda interna mantuvo dinamismo.
[3] https://www.larepublica.co/economia/industria-en-su-nivel-mas-bajo-en-20-anos-en-cuarto-trimestre-igualo-a-la-pandemia-4328824.
Sobre el empleo y los ingresos
Empleo. Se llegó a la tasa de desocupación más baja desde 2011, la informalidad laboral descendió, aumentó el número absoluto de personas ocupadas, se redujo el desempleo, una parte importante de los nuevos empleos se concentró en las industrias manufactureras.
En conjunto, el período 2022-2025 registra mejoras laborales mensurables: reducción de desempleo, contracción de la informalidad y expansión del empleo formal. Estos avances constituyen condición necesaria, aunque no suficiente, para el cambio de modelo económico (p. 50).
Salario mínimo. Los incrementos recientes del salario mínimo (16%, 12%, 9,54% y 23,7% para los años 2023, 2024, 2025 y 2026 respectivamente) han comenzado a cerrar entre un 30% y un 35% del rezago acumulado, sin revertirlo completamente, pero si corrigiendo parcialmente una distorsión histórica” (p. 51). Los resultados contradicen las predicciones de la mayoría de los académicos y políticos. Los aumentos del salario mínimo no se tradujeron ni en una espiral inflacionaria ni en una destrucción masiva del empleo (p. 52).
Pobreza. A lo anterior se suma un impacto social relevante: entre 2022 y 2024 más de 2,1 millones de personas salieron de la pobreza monetaria, un resultado estrechamente asociado a la mejora de los ingresos laborales y al fortalecimiento del salario mínimo como instrumento de política redistributiva. La proporción de personas en pobreza disminuyó alcanzando el nivel más bajo de los últimos 13 años.
Distribución funcional del ingreso. Según la encuesta de hogares del DANE la participación de la masa salarial en el valor agregado aumentó desde 2022. Hay recuperación entre 2022 y 2024, lo cual se debe según el informe a los incrementos reales del salario mínimo, la formalización laboral en sectores clave y el gasto social redistributivo; pero a pesar de este cambio la participación permanece por debajo de los registros de 1996-1998.
Ingresos reales por persona. Durante el período de gobierno se ha consolidado un crecimiento de los ingresos de los trabajadores incluyendo a los de menores ingresos con un crecimiento menor de los ingresos de los patronos “lo que evidencia una vez más que este gobierno se consolida como el gobierno de los trabajadores y las mayorías” (p. 60).
El informe no señala que el crecimiento del PIB es mediocre durante el gobierno del Pacto Histórico, pero a pesar de eso se ha logrado mejorar los ingresos reales de la población trabajadora y su participación en el total del valor agregado. Es decir, aunque el crecimiento económico no es muy alto, si puede haber redistribución. Además genera un excedente de explotación enorme.
El informe no tiene información sobre la distribución del ingreso[4]. Con respecto a la concentración del ingreso utilizando el coeficiente de GINI se observa que en 2022 fue de 0,556, en 2023 de 0,553, en 2023 de 0,551 y en 2025 de 0,531. Una muy ligera reducción. Pero en la serie desde 2012 se observan valores inferiores durante el gobierno de Juan Manuel Santos, con un mínimo de 0,519 en 2017. No se observa un cambio sustancial en este indicador.
[4] La única vez que se menciona el coeficiente de GINI es con relación a la concentración de la propiedad de la tierra (p. 66).
Sobre los instrumentos del desarrollo
Señalan que la evidencia disponible muestra avances institucionales y de gestión pero no efectos en productividad, empleo y sofisticación tecnológica, aunque lo plantean en forma eufemística: “los efectos (…) se encuentran en etapas tempranas que requieren horizontes temporales más amplios” (p. 64).
Reforma agraria. Avances en dotación de tierras: 1) en los tres primeros años de gobierno se gestionó la adquisición de 712.205 hectáreas; la meta era 3 millones de hectáreas, por tanto se ha alcanzado el 24%; 2) las compras se orientaron hacia zonas de frontera agrícola en áreas con Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET); 3) la entrega efectiva de la tierra a beneficiarios ha sido mucho menor a las compras; 4) se trata por ahora de una dotación inicial del activo productivo tierra, pero todavía no se sabe mucho sobre los efectos en productividad, sostenibilidad económica y transformación estructural (p. 66); hay alguna información preliminar que indica incrementos en el área sembrada; y 5) adicionalmente ha habido procesos de restitución de tierras y formalización alcanzando un total de 2,5 millones de hectáreas con algún tipo de gestión.
Señalan que por ahora se trata de datos indicativos, no concluyentes (p. 69). Insisten en que para conocer los impactos de la reforma agraria sobre productividad, sostenimiento de las familias campesinas y soberanía alimentaria se requiere un tiempo mayor y estudios desagregados territorialmente. El informe no menciona si la reforma agraria ha modificado el índice GINI de concentración de la propiedad de la tierra.
Reindustrialización. Consideran que la política de reindustrialización del gobierno es “el intento más ambicioso en décadas por romper con el modelo extractivista y rentista que ha dominado la economía colombiana” (p. 70). Sobre la evolución de la diversificación sectorial no hay información concluyente sobre cambios en el modelo. Con relación al incremento de la base empresarial exportadora se señala que hay un aumento del número de empresas, pero no parece ser un cambio sustancial.
Instrumentos de reindustrialización territorial: el caso ZASCA. Esta es una iniciativa liderada por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, como parte de la estrategia para el desarrollo de la economía popular con enfoque territorial. Se trata de centros enfocados en: brindar servicios especializados in situ, facilitar el acceso a nuevas tecnologías, uso de maquinaria, fortalecimiento en capacitaciones técnicas y empresariales, así como en una oferta integral para contribuir con el incremento de la productividad y la innovación en unidades productivas y pequeñas empresas populares que se encuentren aglomeradas en distintos territorios del país. Los resultados son modestos en magnitud absoluta, nos dice el informe, pero señalan un “movimiento hacia la institucionalización de prácticas empresariales que pueden sustentar crecimiento sostenido” (p. 75).
La información presentada en el Informe sobre los distintos avances muestra que el cambio ha sido más en las intenciones que en los resultados, en la gestión y la institucionalidad, que en los impactos.
El Informe no aborda en detalle las razones para no alcanzar mejores resultados en el cambio del modelo económico pero contiene un capítulo muy interesante en el cual expone los bloqueos institucionales a los que ha sido sometido el gobierno del Pacto Histórico, especialmente por parte de la oposición en el Congreso, ciertas entidades dentro de la rama judicial y la mayoría de la Junta Directiva del Banco de la República. En el caso de esta última entidad plantean que “la tasa de interés real ha aumentado sostenidamente, lo cual impone restricciones a la inversión privada y a la formación bruta de capital fijo, componentes centrales para cualquier estrategia de cambio de modelo económico orientada a la diversificación productiva y a la reducción de la dependencia estructural”.
6. Lectura crítica
El Informe ignora o no aborda la finalidad esencial del modo de producción capitalista, la obtención de un excedente de valor que se expresa bajo la figura de ganancias, intereses y rentas. En ninguna parte hay una sola mención a la búsqueda de ganancias como el motor de la acumulación capitalista. Tampoco hay un desarrollo sobre el conflicto de clases basado en la distribución del valor agregado. El capitalismo no es un modo de producción para satisfacer las necesidades de los trabajadores asalariados, pero parecería que los autores del Informe consideran que es así. Parece que asumen la sociedad colombiana como si fuera un modo de producción socialista que puede ser planificado.
No hay un planteamiento a fondo de la naturaleza del Estado capitalista, cuya función principal es garantizar la obtención del excedente. Lo ven como una especie de ente neutro que busca el desarrollo productivo. Su postura política es buscar un mejor capitalismo, un capitalismo productivo; consideran que es posible dirigir la economía para que satisfaga mejor las necesidades de los trabajadores orientando el aparato productivo hacia dicha finalidad.
En la teoría macroeconómica se plantean usualmente como objetivos de la política el crecimiento del PIB, el aumento del empleo y la estabilidad de precios. Este enfoque parte de supuestos no demostrados: que la economía capitalista tiene como finalidad satisfacer las necesidades de la población y garantizar empleo. Aceptar esta concepción como un punto de partida es compartir una ilusión que se forma la sociedad capitalista sobre sí misma: que toda la actividad económica, que es dominada por los capitalistas, tiene este propósito general en favor de todas las personas.
Sin embargo, hasta los economistas neoclásicos se dan cuenta de algo que saben todos los capitalistas prácticos: se produce en el capitalismo para obtener ganancias. La razón de ser del modo de producción capitalista es obtener un excedente de valor que se manifiesta prácticamente en ganancias de las actividades productivas (industria manufacturera, agricultura, minería, servicios públicos, comunicaciones, etc.), comerciales (comercio al por mayor y al por menor) y financieras. Me parece que una perspectiva progresista se beneficiaría mucho haciendo énfasis en esto, para no confundir a los trabajadores y evitar que acepten la versión de los capitalistas que se consideran a sí mismos como unos héroes abnegados cuya finalidad en la vida es servir a los consumidores y al conjunto de la sociedad. El informe no hace ninguna mención a las ganancias de los capitalistas.
Se asume que el crecimiento depende del consumo lo cual llevaría a pensar que la finalidad del modo de producción capitalista es aumentar el consumo de los trabajadores. La economía convencional y la macroeconomía tratan de presentar la economía capitalista como si fuera la producción en general, una producción orientada a la satisfacción de necesidades.
La macroeconomía da lugar a una especialización de los economistas en la tarea de la administración de los agregados de la economía: es una función de defensa y conservación del sistema capitalista. No es una sorpresa que Keynes en términos políticos manifestara que en la lucha de clases estaría en la trinchera de los capitalistas.
Pero adicionalmente la macroeconomía adopta una postura ideológica de búsqueda del crecimiento y del desarrollo, de reducción del desempleo y de combate a la pobreza. Digo ideológica porque realmente la finalidad del capitalismo es la obtención de ganancias de una clase a costa de otras. Pero generan la ilusión de que se trata de una ciencia orientada a la solución de los problemas de la mayoría de los trabajadores.
Desde una perspectiva alternativa progresista se cae en ilusiones similares. Se piensa que el problema de la economía radica en la carencia de una estructura capitalista productiva y esto se traduce en una diversidad de propuestas hechas por consultores especializados en la venta de ilusiones, como el desarrollo económico endógeno, el Estado emprendedor, las alianzas público-privadas, las economías populares, la economía orientada a misiones etc. Una representante destacada en esta perspectiva que se ha hecho muy famosa es Mariana Mazzucato, una de las pocas economistas que cita en sus discursos Iván Cepeda. Lo anterior ayuda a comprender por qué en un informe progresista no aparecen términos como clase social, clase capitalista, plusvalor o ganancias.
Los autores asumen una posición usual en sectores de izquierda para argumentar en favor de salarios más altos y de la participación de la masa salarial total en el valor agregado. Los salarios de los trabajadores son una parte grande de la demanda agregada y dado que el crecimiento de la demanda agregada estimula las ventas, la inversión y quizá el empleo, es conveniente fomentar el crecimiento salarial. Según esto, los capitalistas se equivocan al oponerse al incremento de los salarios y al defender políticas que supuestamente los perjudican.
Un capitalista individual tiene como finalidad en la vida, además de hacer patria, ganar lo máximo posible. Y una forma fundamental de ganar mucho es pagar salarios bajos. El valor creado por los trabajadores se distribuye, entre el total de los salarios pagados y el total de las ganancias. Todo capitalista quiere que el monto total sea lo más alto posible, que la participación de las ganancias sea la mayor posible y que la relación de las ganancias con el patrimonio sea la tasa más alta. Así que su lógica es tratar de tener los salarios más bajos posibles pero, al mismo tiempo, esperar que todos los demás capitalistas (que tienen el mismo propósito que él) paguen mejor para que los trabajadores compren sus productos. Esta es una contradicción típica del capitalismo.
De otra parte, el excedente bruto de explotación, en términos del DANE, que se distribuye en ganancias de diversa naturaleza, intereses, rentas de la tierra e impuestos, también es parte de la demanda agregada; los salarios de los trabajadores no son la única demanda. El Informe tampoco presenta datos sobre la concentración de la demanda entre los trabajadores según sus niveles de ingreso.
Es evidente que hay varios resultados favorables a la clase trabajadora durante el gobierno del Pacto Histórico. Pero vistos en una perspectiva más amplia no son cambios de fondo. Los límites establecidos a los valores de la canasta familiar para determinar pobreza y miseria son tan bajos, que un incremento miserable en el ingreso (como $327.000 mensuales) puede “sacar de la pobreza” a cientos de miles o millones de personas. Salen de la pobreza y pasan a la vulnerabilidad, según las categorías del DANE, es decir, a otro nivel de pobreza. Y algunos pasan a la clase media. El asunto de fondo desde la perspectiva de los trabajadores y de partidos progresistas y de izquierda es si se logrará algún día que desaparezca las clases miserables, pobres y vulnerables.
Las propuestas sobre desarrollo productivo ya se han intentado por distintos gobiernos desde hace mucho tiempo. Se plantea que en lugar de asignar transferencias monetarias (entregar el pescado) lo más conveniente es desarrollar una economía productiva que genere empleos bien remunerados (enseñar a pescar), ya sea asalariados o por cuenta propia. Este es un camino sobre el cual se ha dicho mucho, se han intentado programas y sobre el cual parecería que no hay resultados importantes. Han pasado décadas y los resultados poco se ven. Les correspondería a los promotores de estos esfuerzos sustentar sus propuestas explicando porque no han funcionado los programas de desarrollo rural, de fomento a las microempresas, etc., pero ahora sí van a tener éxito. Son programas que han enriquecido a los consultores y asesores internacionales con muy poco impacto en las condiciones de vida de los campesinos y los microempresarios.
Dejando de lado la política de entregar tierras a los campesinos, las demás medidas de reforma agraria se han experimentado desde hace décadas: asistencia técnica, crédito, comercialización, asociaciones, etc. Un esfuerzo sistemático en este sentido se intentó en la década de los setenta con el Plan Nacional de Alimentación y Nutrición y con el Programa de Desarrollo Rural Integrado -DRI-. Es claro que la entrega de tierras debe ir acompañada de un conjunto de acciones adicionales para promover la actividad productiva en todas sus dimensiones. Los gobiernos durante las últimas décadas han mantenido programas similares, con mayor o menor magnitud. Los resultados de estos programas en general han sido muy limitados, para no decir simplemente que fracasos. Quedan para mostrar algunas experiencias aisladas de éxito. Usualmente han mejorado las condiciones de vida de los consultores y asesores externos y nacionales que promueven este tipo de programas.
Lo mismo puede decirse con respecto a los diferentes programas orientados a estimular la actividad productiva no agrícola en general y en particular con relación a las pequeñas unidades productivas. Durante décadas se han puesto en marcha acciones de apoyo a la pequeña y mediana industria y a las microempresas; se han promovido enfoques de desarrollo endógeno y de desarrollo económico. Usualmente no se hacen evaluaciones adecuadas de estos programas, pero parecería que tampoco, como en el caso rural, han alcanzado resultados significativos salvo experiencias aisladas y marginales. Muchos de estos programas cumplen un papel de estimular la ilusión entre masas de trabajadores precarios de alcanzar el éxito empresarial. Y muy probablemente han servido para garantizar ingresos significativos a funcionarios públicos y consultores y asesores nacionales e internacionales como Mazzucato.
El gobierno del Pacto Histórico no ha sido novedoso. Muchas de las acciones son simplemente una repetición de lo ya experimentado anteriormente, quizá con cambios en algún concepto o enfoque, según la moda de los comerciantes del desarrollo.
Valdría la pena que el Centro de Pensamiento Vida realizara un estudio de evaluación de todas estas experiencias que a lo largo de décadas han ofrecido ilusiones a la población trabajadora de más bajos ingresos sin mayores resultados tangibles.
Conclusión
Realmente no hay un cambio de modelo. Pero sí algunos elementos destacables: el mejoramiento real de los ingresos salariales y otros ingresos. Es posible aumentar los ingresos reales de los trabajadores más pobres, este es un camino que hay que profundizar.
El hecho concreto es que millones de trabajadores y trabajadoras no tienen ingresos suficientes para garantizar sus necesidades básicas. Millones no encuentran una ocupación que les genere ingresos al tiempo que la riqueza y los ingresos se concentran en pocas manos. Poner en marcha políticas para generar o fortalecer actividades productivas de estos millones de personas es un fin loable cuya validez debe demostrarse en la práctica. Mientras tanto es necesario redistribuir para garantizar unas condiciones mínimas de vida.
Los capitalistas y los defensores del sistema argumentan que plata no hay. Pero aunque Colombia es un país pobre cuando se compara su PIB por habitante con países capitalistas más desarrollados, esta magnitud bien distribuida alcanzaría para eliminar la pobreza y la vulnerabilidad medida según los parámetros actuales. La política debería enfocarse en este sentido para: a) lograr mejoramientos concretos; y b) mostrar que dentro del capitalismo hay “problemas” que son insolubles dado que son rasgos inherentes de su funcionamiento normal.
18 de julio de 2026
