El imperialismo y su guerra mediática contra las fuerzas populares

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El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, venció en los comicios con una campaña en la que, entre otras cosas, se prometía “destripar a la izquierda”. Esta expresión sintetiza una campaña cargada de violencia que apelaba a sentimientos primitivos como el miedo y la ira, y la cual designaba como principal enemigo a la izquierda y el comunismo. Y los resultados de semejante campaña ya comienzan a verse, pues la cerrada victoria de la ultraderecha en las urnas fue el detonante de varios ataques contra organizaciones populares y sus integrantes. En días pasados en el país se han dado diversas amenazas y perfilamientos contra personas vinculadas al Pacto Histórico, así como actos de violencia ya no solo contra militantes o activistas sino también contra personas que públicamente critican a la ultraderecha y sus líderes. Mientras dos sujetos identificados con símbolos propios de la campaña de de la Espriella irrumpieron en el show de un humorista, lanzándole botellas y exigiéndole que se retractará de los chistes sobre y sus líderes. La defensora de derechos humanos Lorena Guerrero fue atacada en la ciudad de Pasto por dos mujeres que se identificaron como seguidoras del presidente electo, estas la agredieron a golpes y le cortaron su rostro con una botella.

Un acto particularmente llamativo en esta ola de violencia política que sacude a Colombia desde hace dos semanas, son los perfilamientos y amenazas contra Viviana Marín, secretaria política de la Juventud Comunista de Bogotá (JUCO). En redes sociales se inició una campaña de difamación contra Viviana a partir de un video público donde la lideresa política llamaba a prepararse para la movilización contra el regresivo gobierno de de la Espriella. Según las personas que orquestaron el ataque, el llamado de Marín a la movilización era en realidad una convocatoria a la violencia y el desorden social, y se tachó a Viviana, al Partido Comunista y a la JUCO, como terroristas. Lo que llama la atención es que estos señalamientos realizados por personajes irrelevantes vinculados al uribismo, poco a poco se fueron amplificando en una campaña coordinada por figuras y medios de las derechas de Bogotá, Miami, Madrid y Buenos Aires.

El pseudointelectual argentino mileista investigado por corrupción, Agustín Laje, salió a pedir que la ley “quebrara” a los “zurdos” encabezados por Marín. Al mismo tiempo, influenciadores de redes sociales comenzaron a señalar que Viviana tenía visa estadounidense, por lo que solicitaron a las autoridades imperiales que investigaran a la “peligrosa comunista”. Finalmente el subsecretario de Estado Christopher Landau intervino asegurando que tomarían cartas en el asunto para revocar el visado. Tras la intervención de Landau, entraron en escena una pléyade de medios digitales, de esos que brotan por la internet y no parecen tener vinculación con la prensa tradicional, para hacerse eco de los señalamientos por terrorismo contra Marín, la JUCO y el PCC, así como de las declaraciones del funcionario que responde a Marco Rubio. Destacan en esta campaña UHN Plus y Univista, ambos medios con sede en Miami. En el primero tiene una importante cantidad de acciones Javier Negre, un periodista español mediocre que fue expulsado de medios comerciales por su tendencia a difundir noticias falsas, y quien ahora dirige el pasquín La Derecha Diario, un megáfono de Vox y el milésimo en Argentina. El segundo es propiedad del empresario apátrida de origen cubano Iván Herrera, y este es una usina de las noticias falsas y los ataques mediáticos contra los gobiernos libres de la cuenca del Caribe. Y como era de esperarse, la prensa colombiana también se unió a los señalamientos. Encabezaron la campaña Semana, un medio propiedad del clan de sionistas Gilinsky, y El Tiempo, grupo de medios propiedad del oscuro banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo.

Esta campaña contra Viviana Marín sigue activa, movida por políticos uribistas, liberales y conservadores, algunos de los cuales ya se sabe que serán parte del nuevo régimen neoliberal. Tal campaña no es espontánea, hace parte de las agresiones de la derecha para amedrentar a la oposición, que se prepara para enfrentar el violento, entreguista y antipopular régimen; pero también hace parte de una acción coordinada de las derechas que sirven al imperialismo norteamericano y sus trasnacionales. No es gratuito que los ataques contra el PCC y la JUCO, encarnados en la figura de Viviana Marín, ocurran justo cuando Kast manifiesta su intención de proscribir la organización comunista en Chile y luego de que Trump hiciera unas cripticas amenazas contra el comunismo. Estamos frente a una campaña que trasciende fronteras, en donde la derecha lacaya apunta a las fuerzas populares que pueden representar alguna oposición a su entreguismo, a sus planes de pauperización y de guerra. Por eso es necesario responder a estas agresiones y a estos los planes del imperialismo y sus mascotas a ambos lados del Atlántico con el internacionalismo proletario, con la solidaridad y con la acción de masas.

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